Lo estamos logrando

Esta semana, concretamente el 14 de julio, cumplo 50 años, y no sé que tienen los 50 que uno los ve bien diferentes a cualquier otra edad, seguro muchos me dirán “llegaste al 5to piso” y yo responderé “en realidad es el 6to, el quinto va de los 40 a los 50”, pero eso es lo de menos.  Cumplir años la verdad no tiene mucho mérito, es decir, con que uno esté vivo llega la fecha, pero sí es una buena oportunidad para pensar el camino recorrido. 

Y he estado pensando en lo que pasaría si pudiera sentarme un rato con el niño que fui cuado tenía, digamos 10 años, no para darle grandes lecciones, porque a esa edad seguramente no me quedaría callado el tiempo suficiente para escucharlas, sino para contarle cómo salió todo aquello que tanto imaginaba.

Le diría que, antes que nada, puede estar tranquilo.

Lo logramos, o mejor dicho, lo estamos logrando; aunque, siendo honestos, todavía seguís haciendo muchas de las mismas tonteras… solo que ahora les decís “experimentos”.

No exactamente como lo planeaste. Mucho mejor.

Formaste la familia que siempre quisiste, solo que terminó siendo mucho más bonita de lo que habías soñado. Sé que desde pequeño te preocupaba encontrar a la persona correcta con quien compartir la vida. Podés quedarte tranquilo: la encontraste bastante temprano. Y aunque entonces ni siquiera entendías bien qué estabas buscando, resultó ser exactamente la persona ideal para caminar contigo.

Estoy seguro de que me felicitaría por haberla encontrado tan pronto. Pero también creo que me miraría con esa seriedad que a veces tienen los niños para decirme:

“No basta con encontrar a la persona correcta. Tenés que seguir eligiéndola todos los días. Cuidala. Escuchala. Hacela sentir importante, aun cuando la vida se llene de trabajo y preocupaciones.”

Y después sonreirías.

“Espero que lo estés haciendo.”

Creo que podría responderte que sí.

No siempre de manera perfecta, pero sí con todo el corazón, y pienso seguir haciéndolo.

También te diría que hiciste muy bien en no soltar la guitarra, no eras tan bueno pero luego mejoraste, encontreaste buenos maestros y con los años pudiste cantarle a tu esposa, a tus hijos y llenar la casa de música. Después también aprendiste a acompañarte con el piano, así que ahora tocás y cantás con ambos, dependiendo del día, de la canción y, probablemente, de cuál instrumento esté más cerca y lo mejor es que a tus hijos también les encantó la música! Lo no tan bueno para tu ego es que ahora lo hacen mejor que vos pero sospecho que estarías muy orgulloso de haber formado una familia en la que la música pasa de una habitación a otra.

Y todavía hay algo mejor, la música te llevó a tocar y cantar con tus propios hijos, eso ni siquiera aparecía en el mapa, era un sueño tan bonito que nunca se te había ocurrido soñarlo.

Además, armaste una banda, bueno… más de una, porque al parecer no era suficiente hacer ruido en la casa, tocaste con amigos, compartiste escenarios, canciones, ensayos y esa felicidad tan rara que se siente cuando varias personas consiguen terminar, más o menos al mismo tiempo, en la misma tonalidad.

Y por lo que veo…todavía vamos a seguir haciendo ruido unos cuantos años más, musicalmente, espero.

Ahora sí tengo que darte una noticia un poco incómoda: no llegaste a jugar en el Real Madrid. Perdón por esa pequeña falla en el plan, pero jugaste tantas chamuscas y en tantos lugares, que terminaste haciendo amigos por todos lados alrededor de una pelota. No hubo Champions League, pero sí muchísimos partidos, algunos golpes, varias discusiones completamente innecesarias y amistades que terminaron valiendo mucho más que cualquier trofeo (aunque una Champions, es una Champions).  Eso sí, pudiste al menos verlos varias veces y compartirlo con los tuyos, y eso ya es ganancia.

También te quiero contar algo, una vez acompañarás a un amigo a entrenar Tae Kwon Do, y terminarás quedándote por años, lo dejarás un tiempo para luego retomarlo.  No llegaste a convertirte en “Gran maestro”, pero aprendiste disciplina, respeto y a seguir intentando aunque algo no saliera a la primera.

Y sí… todavía hacés ejercicio, aunque a los cincuenta descubrís que calentar dejó de ser una recomendación y pasó a ser un requisito para seguir caminando dignamente al día siguiente.

También tengo que contarte que no estudiaste nada relacionado con bancos, como pensabas cuando eras pequeño. En algún momento te metiste en una cosa rara, nueva y difícil de explicar llamada tecnología. Y salió muy bien. Te dio una carrera, grandes amigos, oportunidades que jamás imaginaste y, sobre todo, te hizo feliz.

Con los años aquella cosa rara se volvió todavía más rara. Terminaste estudiando inteligencia artificial, hablando de máquinas que aprenden y enseñando temas que, cuando eras niño, solo habrían aparecido en una película de ciencia ficción.

Al final, esa enorme curiosidad por entender cómo funcionaban las cosas terminó sirviendo para algo. Lástima por todos los juguetes que murieron víctimas de un “a ver cómo funciona esto”. Aunque, siendo honestos, el experimento más arriesgado fue el día que decidiste rasurarte las cejas solo para descubrir cómo funcionaba la rasuradora de papá. Digamos que la ciencia también deja cicatrices… y algunas fotografías familiares bastante graciosas

No llegaste exactamente al futuro que imaginabas, llegaste a uno mucho más extraño y, por suerte, nunca perdiste la curiosidad para tratar de entenderlo.

También hay algo que te va a alegrar muchísimo, llegaste a ser profesor, sé cuánto admirabas a tus maestros y cuánto te gustaba imaginar que algún día estarías al frente de un salón, pues pasó y fue mucho mejor de lo que pensabas.

Descubriste que enseñar no consiste solamente en compartir lo que uno sabe, sino en hacer preguntas, despertar curiosidad y celebrar cuando alguien encuentra su propio camino. Quizás te preguntes si logré parecerme a aquellos profesores que tanto admirabas, no estoy seguro de poder responder esa pregunta, pero sí sé que lo he intentado.

Y además descubriste algo curioso, eso de ser tan parlanchín terminó sirviendo, seguís hablando bastante, probablemente más de lo recomendable; la diferencia es que ahora, algunas veces, hasta te pagan por escucharte. Nadie lo habría imaginado, Bueno…posiblemente vos sí.

También desarrollaste una ligera obsesión por coleccionar cosas, empezaste con cucharas después llegaron los Legos, los billetes, las monedas, las cosas de Coca-Cola y cualquier objeto que pudiera clasificarse por país, tamaño o color corría un serio riesgo de terminar en una repisa de la casa. Todavía no sé si eso habla de curiosidad, nostalgia o simplemente de una incapacidad para salir de una tienda de recuerdos con las manos vacías, probablemente un poco de las tres.

Otra cosa, también conociste más lugares y países de los que imaginabas,tu gran sueño era ir a Disney pero después de ese primer viaje… el asunto no bajó, vinieron aeropuertos, maletas, ciudades, historias y personas maravillosas. Todavía no conocés todos los continentes como te prometiste que harías alguna vez, pero ya no te afanás tanto por eso, descubriste que viajar no era llenar un mapa de banderitas, era llenar la vida de historiaa y, siendo honestos todavía te emocionás cuando podés tachar un país nuevo, y comprar algo para alguna de las colecciones.

También quiero contarte que esa decisión que tomaste de no tomar alcohol, nunca imaginaste que esa decisión terminó durándote toda la vida, muchos te llamaron raro y probablemente tenían algo de razón, aunque no precisamente por eso.  Con el tiempo esa decisión dejó de sentirse como una renuncia y pasó a ser simplemente parte de quien sos.  Ahora, muy de vez en cuando, medio probás un poco de vino, más por compartir el momento que por entusiasmo, y esa decisión terminó haciéndote mucho bien.

También contarte que no te hiciste millonario, pero lograste bastante más que aquella casa y aquel carro que tanto te preocupaban, digamos que vivís más tranquilo de lo que imaginabas y podés darte algunos gustitos de vez en cuanto.  Además,  descubriste algo que de niño era imposible entender, la riqueza empezó a medirse menos por lo que cuestan las cosas y mucho más por las personas con quienes podés disfrutarlas.

Otra cosa, seguí estudiando, de verdad, fue una de las mejores decisiones de tu vida. No siempre fuiste el más inteligente del salón, la verdad creo que nunca te interesó serlo, recordá que sos el niño raro que siempre le interesó más ser maestro de ceremonias en el acto cívico que el que entraba con la bandera, aunque te dieron el honor de portarla el día de tu graduación. 

Pero sí fuiste curioso, disciplinado, y rematadamente terco cuando querías entender algo.

Tranquilo, de pequeño algunos lo veían mal, pero esa combinación abrió muchísimas puertas, así que ni se te ocurra cambiar, la verdad ahora disfrutás mucho ser así.

Eso sí…después de estudiar tanto ocurrió algo extraño, mientras más aprendiste, más consciente fuiste de todo lo que todavía no sabías, y descubriste que las buenas preguntas pueden ser tan emocionantes como las respuestas.

Pero mientras pienso en todo lo que yo quisiera contarte, me doy cuenta de que la conversación no puede terminar allí porque estoy seguro de que vos también tendrías muchas preguntas.

Estoy seguro de que empezarías preguntándome por tus hermanos, y tendría que darte una noticia que todavía no podés imaginar.

Todavía no lo sabés…pero dentro de algunos años vas a tener otro hermano. Sí.

Tu segundo hermano todavía no aparece en tu historia, pero cuando llegue ya no vas a poder imaginar la familia sin él.

También te contaría que la familia creció, llegaron parejas, hijos, sobrinos, nuevas historias y nuevas formas de seguir siendo familia.

Y antes de cambiar de tema tengo que decirte algo de mamá, todavía no entendés muchas de las cosas que hace por vos, ni la cantidad de veces que pone a todos antes que a ella misma, pero un día la vas a mirar con ojos de adulto y la vas a admirar todavía más.

Así que dale las gracias más seguido y seguí buscando cualquier excusa para sentarte a platicar con ella, muchas de las cosas buenas que hay en vos empezaron en ella.

También quiero pedirte algo sobre papá aprovechá todo el tiempo que podás con él, escuchá sus historias, hacé preguntas, disfrutate esas veces que los acompañas a verlo jugar al Campo Marrte, también las conversaciones y hasta los silencios, porque un día te va a hacer mucha falta.

Y hay algo más, tratá de entenderlo cuando te pida cantar con la guitarra delante de la gente.

Sí, Ya sé…a veces te encanta y otras veces solo querés esconderte, pero un día te va a pasar algo muy curioso, vos también les vas a pedir a tus hijos que toquen una canción cuando haya familia o amigos reunidos, y entonces, de golpe, lo vas a entender; nunca fue por presumirte, era porque estaba profundamente orgulloso de vos, y ahora te toca sentir exactamente lo mismo.

Estoy seguro de que me respondería sonriendo:

“No te preocupés, lo hicimos mucho.”

Y tendrías razón. lo hicimos mucho.

Después seguramente me preguntarías si seguimos creyendo, y te respondería que sí. La fe no eliminó las preguntas, no evitó las pérdidas,  no hizo la vida perfecta, pero se quedó y con los años dejó de ser solamente un conjunto de respuestas, se convirtió en una forma de agradecer, confiar y recordar que no todo depende de nosotros. Seguimos rezando, a veces con palabras, a veces con preguntas y algunas veces simplemente en silencio.

Después me preguntarías por mis hijos y si se parecen a nosotros.

Te diría que un poco sí, y muchísimo no, cada uno terminó siendo una persona completamente distinta, con talentos, sueños, carácter y formas de ver el mundo que nunca habríamos imaginado.

Y allí, dejarías de escucharme para empezar a aconsejarme.

Me dirías:

“No pensés tan rápido en darles consejos, a veces solo quieren saber que lo que sienten importa, Perdé tiempo con ellos, no minimicés sus miedos. Mirá de verdad lo que quieran enseñarte y deciles que estás orgulloso, también cuando no hayan ganado nada. Y cuando te equivoqués… pediles perdón.”

Después agregarías algo que creo que nunca voy a olvidar.

“Tus hijos no necesitan recordar todo lo que les diste. necesitan recordar cómo se sentían cuando estaban con vos. Trabajá por darles una buena vida pero no trabajés tanto construyéndola que terminés apareciendo poco dentro de ella.”

Y creo que allí también tendría que contarte algo que vos todavía no sabés.

¿Sabés qué fue lo más bonito de hacerte grande? Descubrir que los mejores momentos de la vida dejaron de ser solamente los que me pasaban a mí, empezaron a ser los que les pasan a las personas que amo.

Ver a mis hijos tocar mejor que yo, escuchar a un alumno decir que te entendió y le sirvió lo que trataste de transmitirle, celebrar los logros de la familia, ver sonreír a los tuyos, seguir caminando de la mano de mi esposa, resulta que la felicidad no desapareció solo cambió de lugar.

Quizá después me preguntarías por qué los adultos siempre están tan ocupados y que si nos va a pasar lo mismo, me recordarías que todavía se puede jugar solo por jugar, que no todas las tardes tienen que convertirse en productividad, que algunas simplemente tienen que convertirse en recuerdos.

A pocos días de cumplir cincuenta…creo que eso es lo más valioso de imaginar esta conversación.

No preguntarme si cumplí los sueños de aquel niño, sino descubrir si todavía sé escucharlo.

Y quizá, al final, él ni me preguntaría por la casa, ni por el carro, ni por los viajes, ni por los títulos, ni por el trabajo; tal vez me mirarías fijamente y me preguntarías:

“Seguiste siendo vos?”

Creo que te respondería que cambié mucho, pero todavía me emocionan una guitarra, un piano, una pelota, un viaje, una conversación larga y la posibilidad de aprender algo nuevo, debajo de los años, las responsabilidades y algunas canas……todavía seguís bastante presente.

Y hay algo que ninguno de los dos habría imaginado, llegar a los cincuenta no se siente como pensábamos. No cambiaría al niño que fui por el adulto que soy, pero tampoco cambiaría al adulto que soy por volver a ser ese niño.

Creo que los dos hicimos un buen trabajo cuidándonos el uno al otro.

Y entonces probablemente me harías una última pregunta.

“Fuiste feliz?”

Creo que podría responderte que sí, no sin dificultades; el camino no ha sido pefecto como imaginábamos, pero sí profundamente.  Feliz por la familia que construimos, por las personas que encontramos, por la música que compartimos, por los alumnos que me enseñaron, por los amigos que aparecieron en el camino., por los lugares que conocimos, por los trabajos que tenemos, los proyectos que arrancamos, las ideas locas que salieron adelante y por las veces que pudimos comenzar otra vez.

Y porque, de alguna manera… nunca hnas dejado de tener curiosidad por lo que venía después.

Y entonces probablemente sonreiría, agarraría una pelota o la guitarra, aunque seguramente primero preguntaría por alguna de las colecciones, y me diría:

“Está bien,  pero todavía podés jugar un rato más?”

1 thought on “Lo estamos logrando”

  1. Gabriela Godoy

    Me encanto leer tus pensamientos Erick! La verdad es que uno debe hacer un conteo de sus logros y entender si continúan siendo sueños cumplidos o más. Creo que las preguntas de si eres feliz y si sigues siendo tu, son las que todos debiéramos hacernos. Felicidades por los 50, eres un gran amigo y se que vendrán muchísimos éxitos mas a tu vida. Un abrazo.
    Gaby Godoy

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