Sobre el tema de Lance Armstrong, dejémonos de hipocresías

En estos últimos días, Lance Armstrong confirmó lo que hace meses se venía sospechando, que el dopping sistemático fue parte importante dentro de su enorme historial de triunfos, ¿que si se dopó en todos?  No lo creo, pero al parecer, le será bastante difícil mantener aquellos títulos en los que no lo hizo.

La verdad, y sin afán de que me malinterpreten, todo esto me parece un enorme circo de hipocresía, sobre todo de los medios de comunicación, que tanto se prestan para ensalzar al héroe de turno, como para hundir al villano que menos les conviene.  A decir verdad, la prensa muchas veces pasa de informar, a tomar partido en el asunto y dar su opinión, pero lo peor de esto, es que poco a poco va formando opiniones en muchos de nosotros que nos tragamos, cuál píldoras para olvidar a rutina, cada una de las noticias que vemos publicados en los diarios deportivos.  Muchos de nosotros nos armamos juicios de los deportistas a base de cada columna que vemos publicada, y muchos manipulan la verdad para contar una historia de la forma que más les interesa.

Pero, ¿hablar de hipocresía no es demasiado Erick? Si el tipo se drogó y nos engañó a todos!?  Y la verdad es que yo no dudo que nos vio cara de “tarados”, a todos los que de alguna forma lo admirábamos y también a todos los que lo ayudaron con algún apoyo económico, además, decepcionó a la gente que trabajaba en su fundación y me hizo pensar que malgasté algunos dólares comprando las famosas banditas de “LiveStrong” (dado que no soy aficionado al ciclismo, fue lo poco que compré de él, pero no dudo que muchos tenían la colección completa de sus artículos). Sin embargo, ¿de quién es la culpa? Y seamos sinceros, ES NUESTRA!!! ¿Por qué? Como sociedad, hemos llegado a un punto de comercialización de los deportes, que hemos perdido un poco el norte, hemos sometido a un rigor extremo a los deportistas, llevándoles a olvidarse un poco de la belleza del mismo tan sólo por agradar a los seguidores, llenar nuestras expectativas y vender un poco más. Los aficionados no queremos ver un Tour de Francia sin récords, queremos ver ciclistas cargándose cualquier cantidad de Kms un día sí y otro también, no queremos ver baseball sin esos monstruos bateando más de 50 “honrones” por temporada, ni sin un pitcher lanzando a más de 90mph por más de 7 innings, o sin futbolistas jugando cada dos días, corriendo más de 10Km con un ritmo frenético, y cargándose encima kms de viaje; queremos ver jugadores de futbol americano como moles de músculos a costa de lo que tengan que hacer; encima, este mundo globalizado los ha llevado a aparecer en todo momento en televisión, a vivir expensas de lo que el resto cree que debe hacer, a no poder darse el lujo de equivocarse o de ponerse tonto de vez en cuando, de que todos opinen sobre lo que hacen o dicen, a que nosotros, los aficionados, por el hecho de carecer de nuestros propios éxitos, nos demos el lujo de opinar sobre sus acciones, porque estamos viviendo nuestra vida a través de ellos.

Se han preguntado por qué los juegos paralímpicos, los juegos nacionales o las olimpiadas especiales no tienen la misma afluencia? Creo, y sólo creo, porque somos una sociedad carente de un verdadero sentido del esfuerzo que hacer deporte representa; es triste ver los juegos nacionales con tan pocos espectadores, algunos incluso arrojando pérdidas a los organizadores. Me da un poco de risa cuando algunos me preguntan “y vos ves fútbol nacional?”, y quizás sea por eso, que cada vez admiro más a los verdaderos hinchas, esos que se movilizan con su equipo en el interior del país, aunque no comulgue con su credo. También admiro a esos que persiguen patrocinio para un equipo amateur, para organizar un campeonato de barrio, para las olimpiadas especiales, o simplemente para un equipo de niños que empiezan sus andadas en el mundo del deporte.

Honestamente, creo que esta es una reflexión para la sociedad, para que nos detengamos un momento y miremos bien la presión a la que hemos sometido a las personas que posiblemente sin quererlo, se han convertido en ídolos y faros de muchos de nosotros, y luego, nos damos el lujo de juzgar. Para que dejemos de ponerlos como ejemplo de la juventud cuando los verdaderos ejemplos debiéramos ser cada uno en nuestro círculo y con los nuestros. Yo no estoy de acuerdo en lo que hizo Armstrong, lamentablemente no fue el único y en igualdad de condiciones fue el mejor (al parecer todos iban dopados), con lo que no estoy de acuerdo es con todo lo que ahora se está diciendo de él aun sabiendo que todo el circo montado alrededor del deporte, es para complacernos a nosotros.

Un abrazo, y espero que el post no haya molestado a ninguno, como todos, estoy consciente de que Lance hizo mal, pero también estoy seguro que no es el único, y muchos no queremos quitarnos la venda de los ojos, porque disfrutamos de sus “hazañas” cada fin de semana.

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