En octubre se celebra, por lo menos en Guatemala, el día del niño, no estoy seguro que sea una fecha internacional, aquí se toma el 1 del mes como una celebración para los pequeños. Yo obviamente no lo celebré porque Adrián aún está muy pequeño y no se da cuenta del asunto, imagino que en un futuro lo haré con él, sin embargo, me dio por pensar, de que a pesar de que aún es un bebito me ha enseñado muchas cosas, sí, leyeron bien, me ha enseñado mucho. Entre todo lo que he podido aprender de mi hijo, hay cosas que me gustaría comentarles, como las siguientes:
Ser feliz con lo importante; cuando vives en un mundo en donde lo que cuenta es lo que llevas puesto, la marca de la ropa que usas, el carro que manejas; en ocasiones pierdes foco de lo que realmente es lo importante, y yo no soy la excepción; pero cuando veo a Adrián, de lo más contento con cualquier camisa, recostado en su cunita, me pongo a pensar que debería ser más como un niño, y preocuparme por las cosas que realmente valen.
Paciencia, cuando es de madrugada, luego de un día de trabajo cansado, cuando sólo quieres descansar para estar listo para el día siguiente, y ves que tu bebé lo único que quiere es tu atención tienes que sacar mucha paciencia para poder brindarle una sonrisa y jugar con él hasta que se canse y quiera dormirse. En este sentido, si yo he aprendido a tener paciencia, Karen ha ganado el doble, estoy seguro, su ejemplo de paciencia y amor para Adriancito es realmente inspirador.
Reírme más cada día; siempre he sido fácil para la risa, pero ahora lo soy más y sin razón aparente, el hecho de verlo crecer, de hacer contacto visual, de saber que me puedo comunicar con él a través de mi risa, me ha hecho estar más consciente de que pase lo que pase, de que a pesar del stress del trabajo u otras situaciones debo reírme y darle gracias a Dios por su vida y por mi familia.
Perseverancia; todos los que hemos tenido a un bebé cerca en nuestras familias sabemos que cuando se proponen alcanzar algo, lo hacen, aún cuando en el camino tengan que llorar. Particularmente he visto a Adrián querer tomar un juguete o algo que he dejado a su alcance y aún con sus movimientos poco coordinados lucha por alcanzarlo y no está tranquilo hasta que lo tiene en sus manos (y se lo lleva a la boca
)
Fe incondicional; muchos podrán preguntarse cómo un bebé puede enseñarme de la fe, y para mí es un tema tan sencillo y fácil de entender, tanto, que no encuentro palabras para explicarlo. Creo que cuando Jesús estuvo en la Tierra y dijo que quien quería entrar en el reino de los cielos tenía que ser como un niño se refería a esto, los niños no cuestionan nada de lo que les dices, tienen fe de que lo que estás haciendo por ellos es lo mejor, y sin manifestarlo, nunca cuestionan tus decisiones. Nunca he visto a Adrián nervioso en mis brazos o en los de Karen, no tiene miedo que lo dañemos, se siente confiado y se refleja en sus ojos y eso es maravilloso.
Tener un motivo más para trabajar; nada más cierto, en ocasiones uno olvida por qué es que trabaja, hay cosas muy obvias como el dinero, sin embargo, muchas veces son otros los motivos como por ejemplo el ego que cada uno de nosotros tiene, el sentido de alcanzar algo. A mí me ha pasado algo muy curioso, siento que ahora no trabajo para alimentar ninguna de mis manías, sino para darle a otra personita un mejor futuro que mi pasado y que tenga más y mejores oportunidades de las que yo tuve, sé que esta es sólo la mitad de la ecuación, que no es suficiente con generar los medios, hará falta un buen ejemplo para enseñar a aprovecharlos y es allí en donde viene mi siguiente aprendizaje.
Querer ser mejor persona; todo lo anterior lo puedo resumir en que Adrián me ha instado a ser mejor persona en todo sentido, a tratar de mejorar mi país para brindarle un mejor futuro, a tener la conciencia de que hay alguien más viendo cada una de mis acciones y que seguirá mi ejemplo, lo quiera yo o no; a pedirle a Dios más sabiduría para guiar cada uno de sus pasos y ayudarlo a realizar cada uno de sus sueños; a que vea el amor de Dios a través de mi amor para Karen y para él, bueno en fin, a ser mejor persona.
No cabe duda que quien dijo que cada bebé es una bendición, no podía estar más atinado, Adrián ha traído a nuestra vida mucha alegría, verlo dar cada paso en su aprendizaje es mágico, ser expectador de primera fila en cada pequeño milagro que sucede cuando su carita se ilumina porque descubrió algo distinto es algo por lo que Karen y yo le damos infinitas gracias a Dios cada día.


