Hace algunos días, tuve tiempo de releerme un ensayo bastante interesante titulado “Is Google making us Stupid”? que analiza muy despacio cómo a la nueva generación le está costando engancharse en lecturas de más de un párrafo de largo, pretenden encontrar respuestas a sus cuestionamiento en las primeras tres líneas de cualquier escrito. Si alguien tiene tiempo, sugiero su lectura, ya bastente desmenuzada aquí. Yo mismo me he visto sorprendido saltando de resultado en resultado en Bing, con muy poca paciencia como para darme cuenta si las primeras palabras me dan indicío de que allí está la información que busco y no tener la necesidead e entrarar a cada enlace, leyendo a medias, tratando de buscar la excusa necesaria como para darle “click”.
No obstante, hace días me vengo pensando, que las redes sociales están teniendo el mismo efecto en la mayoría de nosotros. Vamos a ver si me explico, en lo particular, uso Facebook y Twitter de manera regular, más el primero que el segundo, por puro gusto personal. En el caso de FB, tengo un poco más de 700 contactos, entre amigos y conocidos, y en el caso de twitter tengo muchos menos, al rededor de unos 150 personas que sigo y aproximadamente 60 seguidores. Ahora, a menos que dedique más tiempo del que tengo disponible para esto, es práctiamente imposible que pueda leer bien cada uno de los posts que en ambas redes veo día a día; y los tópicos son tan variados y algunos acompañados de fotos, links y videos, que toma cierto esfuerzo moverse entre los mismos; así que, el único resultado posible es terminar sufriendo el mismo fenómeno que tienes cuando te sientas frente al televisor, no tienes idea de qué ver, y lo único que haces es saltar de canal en canal, sin comprometerte con ningún contenido y deteniéndote en lo que te parece interesante (cuántos programas o documentales buenos hemos dejado de ver por no haber tenido paciencia de detenernos en algún canal por un poco más de tiempo?). Este fenómeno de “zapping social”, si es que existe el término, termina dejándonos con la sensación de que leímos mucho y nada, porque hay tantas cosas tan variadas, que asegurar el aprendizaje de un tema en específico a base de puros “quotes” es bastante iluso; cortando encima, el deseo de enrredarse en la lectura de literatura más formal, incluso el otro día yo me sorprendí con la idea, un poco tonta, de escribir una novela a base de puros mini blogs.
Puede ser que yo esté equivocado, y que sea tan sólo mi particular modo de ver las cosas, sin embargo, la carencia de una discusión con generaciones más jóvenes que la mías alrededor de una buena literatura, de que cada vez los clubes de lectura tengan menos personas o que incluso la buena ortografía (producto de una lectura constante) esté ausente en buena parte de los llamados Milenarios, me parecen síntomas de una enfermedad de la que talvez, las redes sociales, también sean responsables.
Un abrazo.


