En estos días de fin de año, tocó reflexionar un poco sobre este 2025, un año súper peculiar en mi caso, quizás uno de los más diferentes en los últimos años con cambio de trabajo que trajo nuevos amigos, una mascota que nos dejó, nuevos cursos en universidades, muchas conferencias de temas más que complicados; una graduación, confirmación, etc., quedó algo “muy chulo” como dirían en mi pueblo, y termino con muchas conclusiones.
Cierro 2025 con una mezcla curiosa: gratitud, orgullo y claridad.
Gratitud, porque fue un año lleno de gente buena: escenarios, aulas, conversaciones reales y relevantes, también nuevas amistades y compañeros que llegaron de manera inesperada pero oportuna y se quedaron como parte del año. De esas personas que te suben el estándar, te cuidan la espalda y te recuerdan que el trabajo puede ser exigente sin dejar de ser humano.
Orgullo, porque cuando paro a ver el año completo, me doy cuenta de algo simple: hubo consistencia. No fue un año de “momentos sueltos”, fue un año de construir: ideas que se volvieron charlas, charlas que se volvieron clases, clases que se volvieron comunidad. Y eso, en un mundo donde todo dura cinco minutos, no es poca cosa.
Y claridad, porque en medio de tanta Inteligencia Artificial, tanto cambio, tanto ruido… se me volvió más evidente algo que no tiene nada de tecnológico (y como diría Arjona):
el problema no es la velocidad del mundo. el problema es la falta de intención con la que muchos lo viven (o vivimos, yo no soy la excepción a veces).
Este año hablé mucho de IA. Y cada vez estoy más convencido de esto: la IA no solo está automatizando tarea, está desnudando personas; porque cuando todo se vuelve más fácil, más rápido, más asistido, lo único que queda como diferenciador real es lo que siempre estuvo ahí:
tu criterio,
tu ética,
tu curiosidad,
tu disciplina,
tu humanidad.
La IA no te quita valor por sí sola. Te lo quita si vos ya venías viviendo en piloto automático.
En lo profesional, 2025 también trajo un cambio importante. Y lo digo sin novela: fue una decisión consciente. Porque aunque el contexto siempre influye, al final uno sigue teniendo la mano en el timón: elegir el siguiente paso, el tipo de retos que quiere, y el lugar donde puede aportar más. A veces la gente ve “cambio”, pero por dentro lo que hay es dirección.
Ahora… si hay un capítulo que se robó el corazón del año, fue otro; la música!!. Los conciertos. La familia tocando junta.
Ver a los míos crecer, de verdad, y ver cómo algo que empezó como hobby se fue convirtiendo en algo cada vez más serio, más pulido, más profesional, es de esas cosas que no se explican bien con palabras. Porque no es solo que toquen mejor, es que se nota que hay disciplina, que hay equipo, que hay respeto por el escenario. Que entienden que el arte también se entrena.
Y los conciertos, qué cosa más linda.
Ese momento donde todo lo demás se apaga y queda lo esencial: la mirada antes de entrar, el ritmo entre todos, los nervios “bonitos”, la energía del público, y esa sensación de “esto está pasando”. Y cuando lo vivís con tu familia, se vuelve todavía más grande: no es solo música, son recuerdos en construcción.
También fue un año bonito viendo crecer a mis alumnos. No solo “terminar” un curso, sino evolucionar en criterio, en forma de pensar, en preguntas. Porque ahí entendés que enseñar no es transferir información, es acompañar transformación. Y cuando un alumno deja de repetir y empieza a entender, uno confirma que está en el lugar correcto.
Así que cierro 2025 con una decisión simple: seguir aprendiendo, seguir compartiendo, seguir construyendo, pero con intención.
Porque si algo me dejó este año es esta frase (que me repito cuando el mundo se acelera): la tecnología puede amplificarte; pero solo si vos ya sos algo que vale la pena amplificar.
Gracias 2025!
Y que 2026 no nos agarre más “capaces”, sino más conscientes.
Si leíste todo y llegaste hasta acá , te dejo 3 preguntas para que reflexiones sobre tu dirección, por si aún no lo has hecho y esto te ayuda:
- Estás construyendo una vida con intención, o solo estás optimizando una rutina?
- Si la IA amplifica lo que ya sos, te gusta lo que va a amplificar en tu caso?
- Si mañana te quitaran tu cargo, tu título y tu agenda, qué quedaría de vos que valga la pena? Pensá que la IA está redefiniendo trabajos, industrias y organizaciones, quién sos más allá del cargo que ocupás (que por cierto, es temporal)



