Cómo defines “lo que te queda”

Lo confieso, los últimos días me movieron el piso y me han tenido pensando en muchas cosas, el futuro, el significado de quién sos, sos vos por ser vos o por el papel que representás, etc. Hoy visité a mi hermano Alejandro Sosa en su trabajo y, cosas de la vida, su oficina está exactamente donde quedaba mi antigua oficina; todo coincidió: el lugar, la memoria y la conversación sobre el futuro, cómo invertir, cómo afrontar los próximos años, qué cosas ya resolví y qué cosas quedan por resolver, la pregunta que me hizo de “vos qué querés hacer?”.  Sentí la necesidad de volver esa charla algo concreto, de poder medir exactamente qué es eso de “lo que te queda” y lo único que se me ocurrió, fue un cuadro de 67×67, una semana por casilla, si es que llego a los 86 años, un poco más de la edad promedio del guatemalteco, pero asumiendo que dado que me cuido un poco más del promedio, quizás llegue a alcanzar (además,  la medida me convenía de forma gráfica, jajaja). En ese cuadro, quise marcar lo que ya viví, con lo que en teoría me falta, sabiendo que los últimos cuadritos, posiblemente no sean tan joviales como los primeros. Al verla, me dije “vaina, mucho no es que quede”, encima decidí marcar el punto medio (el cuadrito rojo en la gráfica),  sólo para darme cuenta cómo me estaba alejando de esa mitad, la verdad nadie sabe en donde está justamente su mitad, pero por lo menos darte cuenta que lo que te queda no es más de lo que ya pasaste, te pega duro. Entendí que no se trata de contar semanas, sino de elegir cómo vivirlas, de cómo quiero pintar cada cuadrito.

67×67: un manifiesto breve para vivir con intención

  1. Llenaré mis semanas con personas, no con pretextos.
  2. Cambiaré el “tengo que” por “elijo”.
  3. Discutiré menos para tener razón y más paz.
  4. Reservaré tiempo para mi familia como si fuera una cita con la vida.
  5. Practicaré gratitud hasta que sea reflejo.
  6. Cuidaré mi cuerpo para poder sostener mis abrazos.
  7. Haré trabajo que me encienda y que sirva.
  8. Pediré perdón pronto y agradeceré a tiempo.
  9. Diré “no” sin culpa y “te quiero” sin miedo.
  10. Recordaré que la ambición más alta es estar presente.

Miro mi cuadrícula y entiendo que cada semana que queda no es una tarea por completar, sino una oportunidad de presencia, de vida, que no puedo elegir “no pintarlo” y detener el tiempo. Elijo soltar el ruido, dejar de ganar pequeñas batallas del ego y abrir espacio para lo que me sostiene: la mesa con mi familia, las conversaciones que transforman, el trabajo que sirve y la risa compartida. Quiero que los próximos cuadros no acumulen cosas, sino momentos que me hagan mejor persona. Si algún plan no cabe en esa definición, no entra en ese cuadrito.


En fin, creo que tanto café y llamadas con amigos de las últimas 3 semanas, me ha dado mucha perspectiva, y quería compartirlo con ustedes.

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