engo pensando en este post desde hace unos días, sobre todo por las fechas navideñas que acaban de pasar, no es que no suela pensar en mis amigos, sino que me pongo algo reflexivo para fin de año, jeje.
Durante el año, a menudo me olvido de mis amigos, de esas personas maravillosas que lo hacen a uno sentirse más humano porque siempre están al lado para compartir los momentos importantes y aquellos en los que necesitamos algún apoyo, de vez en cuando llaman para pedir algún favor o, por qué no decirlo, para “joderte” por cualquier motivo, ya sea porque perdió tu equipo de fut, o porque hiciste alguna otra tontada.
Complicado hablar de amigos sin describirlos, complicado explicar por qué uno sigue apreciando a la gente tan diferente a uno que se apareció en la vida en algún momento y que, casi sin querer queriendo, se volvió parte importante de tu existencia, al punto que es complicado disfrutar de algunos eventos sin su presencia. Si hiciera un ejercicio de las personas que considero mis verdaderos amigos, sería un poco injusto porque tengo la bendición de tener muchos que considero verdaderos “cuates”, sin embargo, como un simple ejercicio y como una cariñosa dedicatoria, trataré de describirles, a uno de los grupos de amigos más dispares que puede existir, y es mi grupo de amigos con los que salimos juntos de la Universidad. Muchas veces he pensado que es uno de los grupos más dispares de gente que puede existir, sin embargo, los puntos que hemos tenido en común han sido lo suficientemente fuertes como para que la amistad persista a pesar de eso. Vamos a ver, juzguen ustedes, fuimos un grupo de cinco que ocasionalmente incorporaba uno o dos adicionales o se dividía en dos dependiendo de los requisitos del curso, rara vez estábamos de acuerdo en cómo iniciar un proyecto o en qué comer, dos del Madrid, tres del Barca, dos Cremas, dos Rojos y el otro ni idea. De los cinco, uno con afición de filósofo y escritor, los otros cuatro creo yo que no, dos más o menos jugábamos fut, uno creo que jugó algún momento baseball y los otros dos creo que solo matado en la calle porque nunca los vi jugando algo, miento! al filósofo creo que lo vi jugando basket. De los cinco, dos tocábamos guitarra, aunque mientras yo entonaba una de Manzanero, el otro algo de Iron Maden, uno de los otros tres creo que tocaba el Chello, aunque nunca lo vi hacerlo, era el mismo que hablaba alemán. De inteligencia, quisiera pensar que arriba del promedio, pero cuando recuerdo las muladas de las que hablábamos, aparte de no poder evitar reirme en la mente, creo que he tenido charlas más serias con Adri, mi hijo de 5 años. Como cosa rara en un grupo de hombres, no recuerdo que alguna vez habláramos de mujeres, creo qe cada quien tenía su afán con alguna chica en particular, pero rara vez compartimos ese tipo de cosas, ocupábamos nuestras charlas en otros temas, nunca tomamos, es decir, nunca nos embriagamos, creo que soy el único que nunca tomó nada, pero no recuerdo, sacando la ocasión del rally universitario de graduación, de alguna vez en que haya visto a los otros cuatro tomados.
Ya ahora, un poco más grandes, me doy cuenta que seguimos siendo tan idealistas como de jóvenes, y tan centrados como desde un inicio (no confundan centrado con coherente, seguimos discutiendo por las mismas muladas), tuve la bendición de pertenecer a tan extraño grupo de amigos, y aún tengo la fortuna de seguirlos viendo y compartiendo planes con algunos de ellos. Nuestras discusiones de fut siguen, así como otros importantes temas como el futuro de Nintendo, XBOX, los últimos emuladores, los Beatles, “lo éticamente correcto” hacer, las discusiones de las pólizas de importación, y tanto otro tema relevante, jejejejeje.
Quizás, este post no lo lea mucha gente, realmente lo escribí por lo mucho que recordé y pedí por todos mis amigos en este fin de año (no sólo por estos cuatro), y como recomendación para que cuiden a sus amigos, es difícil hacerlos y aún más mantenerlos, además, son los únicos que le dicen a uno sus verdades “sin anestecia” pero te siguen queriendo a pesar de las mismas.
Un abrazo a mis amigos! (y a los que no siéndolo, aguantaron leer hasta acá)


