Hace como dos días puse en el Facebook que según yo había entendido al fin la diferencia entre los hijos que son únicos y los que no, al parecer a un par les dio curiosidad conocer mi opinión, jejeje. Decidí escribir un poco porque explicarme en 140 caracteres puede resultarme complicado, encima, tengo que hacerlo con cuidado, no quisiera que algún hijo único por allí me malinterpretara, o algún papá sintiera que mi opinión agrede al su retoño.
Comencemos por el principio, la gente nunca está conforme; cuando uno es cuate que para cuando le cae a la patoja, cuando ya son “traidos” que pa cuando hay boda, que luego de la boda, que cuando el chiris, que cuando llega el primero, pa cuando el hermanito, y es así como se llega a tocar el tema del susodicho hermanito; que si no es bueno que crezcan solos, que luego son egoístas, que todo gira al rededor de ellos, que etc., etc., etc.; y la verdad es que yo ni fui hijo único, ni soy papá de uno; los dos que tengo son especialmente únicos e irrepetibles para mí, así que no puedo hablar desde el punto de vista de la experiencia sino más bien como un simple expectador; además, en mi vida he conocido egoístas y malcriados con muchos hermanos, así que el asunto pareciera no radicar en si tienes o no hermanos sino en como te crian los viejos. Sin embargo, y aquí es donde yo meto mi cuchara, creo que el hecho de tener uno o varios hermanos si puede exponerte a ciertas situaciones que luego vivirás más adelante; la experiencia de casa puede servirte de una u otra forma.
Vamos a ver si me explico, tengo dos retoños que son el centro de mi existencia, la verdad es que aunque uno no lo quiera aceptar, se vuelve el satélite de esos pequeños mundos, girando alrededor de ellos; pero, son dos, mi tiempo debe dividirse entre la atención que puedo prestarle a uno u otro, pocas veces tienen mi atención por mucho tiempo de manera exclusiva, aunque hemos instaurado el “Día de Adri” y otras prácticas para que ellos escojan qué hacer, buena parte del tiempo debdemos dividirnos con Kachi. Pero la convivencia y relación con los papás cuando se es hijo único es sólo la primera parte de una ecuación, el hecho de dividir tiempo, recursos y atención con un hermano es, creo lo más relevante y de lo que yo me di cuenta hace poco; esa experiencia forzada a no ser el centro del universo es lo que yo traducí como Tolerancia. Creo que el no ser hijo único te puede enseñar a ser más tolerante, si eso luego se traduce en no ser egoísta o maleducado, honestamente no sé, no quiero generalizar en que todos los hijos únicos lo son; sin embargo, sí pude darme cuenta que los niños que tienen hermanos son un poco más tolerantes y menos dramáticos, si te desordenan tus juguetes, si un hermanito te quitó algo que querías, si mamá le da un beso de más al hermano mayor, etc., son un poco más relajados; eso sí es algo que he visto con el Adri, teniendo el hermano “destroyer” que tiene, tiende a ser más tranquilo para manejar esas situaciones y esas se repetirán en su vida desde muy temprana edad, no será el único nieto, ni el único de la clase, ni seguramente el único que tenga que abrirse paso en la vida, quizás eso es lo que al final de cuentas distingue a los que tuvimos más hermanos de los que no, la forma en que toleramos la coexistencia con los demás.
Honestamente, no trato de convencer a nadie con mi opinión, quizás sólo a mí mismo de que tener más retoños es lo adecuado para ellos.
Un abrazo a todos.


